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XXXIII Feria del Libro de Sevilla.
Stand Fundación Aparejadores
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El escritor peruano Alfredo Bryce Echenique fue quien abrió la edición de la Feria del Libro que más expectación ha levantado en todas sus ocasiones por haber concitado mayor presencia de editoriales, librerías y autores nacionales y locales. La Plaza Nueva de Sevilla fue el escenario de esta XXXIII Feria del Libro, en la que las novedades fueron muchas. La Feria contó con 45 casetas, con más metros y más funcionales que otros años, con el objeto, según la organización, de dar una imagen nueva.
Otras de las novedades fueron las dos carpas que se instalaron dedicadas exclusivamente a la firma de ejemplares al público. Además las actividades se prolongaron fuera de la Plaza Nueva, en el salón de actos de Caja San Fernando y en exposiciones como la que acogió la Biblioteca Pública Infanta Elena, Rafael Alberti. El poema compartido. Actividades paralelas destinadas a jóvenes lectores tuvieron cabida en esta edición renovada: sesiones de cuentacuentos y actividades musicales en la carpa de Anaya. Era el segundo año que se encargaba de todo la Asociación Feria del Libro y el primero en el que un amplio sector del libro se une con gran presencia en la Asociación. La apuesta por la presencia de autores sevillanos, combinados con la firma de escritores de prestigio internacionales y la presentación de novedades editoriales fue la tónica general de los participantes en esta Feria del Libro 2003.
La Fundación Aparejadores tuvo su sitio en este certamen del Libro con un stand en donde se ofrecía al público todas sus colecciones: Azulejo, Manuales, Nivel y Alarife, entre otros. Además este año se presentaron dos novedades de la colección Alarife recientemente editados: José María Barrera presentó el libro de José Cenizo, Rafael Porlán, poeta del 27 y Piedad Bolaños hizo lo mismo con Un resplandor cercano de María Sanz.
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