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Optimización energética de la Edificación Arquitectónica:
SITUACIÓN ENERGÉTICA
Guillermo José Jacobo. Arquitecto
Daniel Edgardo Vedoya. Arquitecto.
Instituto de Investigaciones Tecnológicas para el Diseño Ambiental del Hábitat Humano (ITDAHu-FAU-UNNE)
En el ITDAHu se vienen desarrollando desde hace varios años tareas de investigación vinculadas al tema de la utilización racional de la energía en la edificación arquitectónica y el diseño de tecnologías adecuadas para el aprovechamiento y conservación de la energía.
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El proyecto actual en desarrollo es el denominado “Aplicación de criterios de optimización energética en la resolución de problemas de diseño para la producción de construcciones arquitectónicas tecnológicamente inteligente en la región NEA” (PI-567 SGCyT-UNNE), dentro del cual se enmarca el presente trabajo, que consistió en estudiar los fenómenos energéticos en la edificación arquitectónica, para así poder determinar el comportamiento de las edificaciones bajo estados de cargas higrotérmicas externas (factores climáticos) e internas (factores de usos del edificio), para desarrollar así una metodología básica de análisis de dicho fenómeno de flujos energéticos constantes y variables. Según la hipótesis sustantiva del presente trabajo, el desconocimiento del comportamiento real de las tecnologías de la construcción de la región NEA en la edificación arquitectónica (y de los materiales auxiliares necesarios para su puesta en obra) frente a la acción del clima y del hombre sobre los edificios, la combinación inadecuada de los materiales o la aplicación de diseños y tecnologías no acordes con ellos u obsoletas son factores que determinan la aparición de comportamientos energéticos inadecuados que afectan las condiciones ambientales interiores de confort y la vida útil del edificio, y con ello su eficiencia energética.
Figura 1.1: consumo de materias primas para producir energía(2000)
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MATERIALES Y MÉTODOS
Se estudiaron las causas y efectos del consumo energético en la edificación arquitectónica, por esto, la selección de los materiales y de la tecnología utilizada para su concreción puede tener una importancia semejante al consumo energético en toda la vida del edificio. El presente trabajo pretende estudiar la problemática del confort ambiental de los espacios interiores de los objetos arquitectónicos, pero desde la óptica actual del consumo energético, el cual es uno de los factores más importantes de la contaminación medioambiental debido a las emisiones tóxicas que produce. Por esto se hace necesario describir de manera sintética la situación energética actual como factor “CAUSA”: El consumo de energía a nivel internacional se encuentra segmentado según tipos de materias primas utilizadas para su generación, distribución y uso (petróleo, gas natural, carbón vegetal, carbón de hulla, madera, energía nuclear), denominadas como “no renovables”, caracterizadas por producir de emisiones tóxicas (CO2 es la principal, entre otras) contaminantes del medio ambiente planetario, causando efectos totalmente negativos sobre el hábitat natural del hombre (cambios comprobados del efecto comportamiento climático planetario, destrucción de ecosistemas naturales por medio de la polución, entre otros). Además, el consumo energético internacional se encuentra también segmentado por áreas geográficas y económicas, que demuestran un mayor o menor nivel de consumo, pero en todos los casos, bajo un mismo común denominador: el consumo energético internacional está en crecimiento continuo desde 1970 (Figs. 1.1. y 1.2.), aunque en dicho período tuvieron lugar algunos hechos internacionales que implicaron una contracción importante de la actividad económica internacional, que implico una reducción del uso de la energía en términos generales. También, se utilizan otros tipos de fuentes energéticas, las denominadas “Energías limpias”, que se generan por medio de recursos naturales renovables (sol, viento, mareas, hidráulica, descomposición de materias orgánicas, etc.), y que no generan emisiones tóxicas en su producción y uso. Si se comparan los consumos de ambos tipos de energías (generadas de materias primas no renovables y las de materias primas renovables) se observa que el consumo y demanda de las primeras tienen proyecciones de usos preponderantes en un corto y mediano plazo (proyecciones hasta el año 2030), lo que implica que aumentaran las emisiones contaminantes en el mismo plazo y de manera de exponencial (Figs. 1.1., 1.2. y 2.)
Figura 1.2: Situación energética mundial al año 2000
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Figura 2: Situación energética global según tipo de combustible para producir energía
| CONSUMO ENERGÉTICO TETRAWH |
1980 |
1990 |
2000 |
2010 |
2020 |
2030 |
TIPO DE COMBUSTIBLE PARA PRODUCIR ENERGÍA |
| 197,8 |
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RENOVABLES |
| 186,1 |
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| 174,5 |
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NUCLEAR |
| 162,8 |
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GAS NATURAL |
| 151,2 |
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| 139,6 |
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| 128,0 |
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PETRÓLEO |
| 104,7 |
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| 81,5 |
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| 69,8 |
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| 58,2 |
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| 46,5 |
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| 34,9 |
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COMBUSTIBLES SÓLIDOS |
| 23,3 |
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| 11,7 |
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Cuando se estudia el incremento de los consumos globales de energía (se incluyen todos los tipos de energías) por áreas geográficas y económicas (Fig. 3), se observa que para el año 2030 se incrementaran los valores de consumo, entre un mínimo de solo un 50% en el Pacifico (Japón, Filipinas, Australia, etc.) a un 150% en Asia (China, Corea, Taiwán, etc.), ubicando Latino-américa en un incremento de un 100%, valor similar al de la Unión Europea (15 países) y menor a la de América del Norte (+75%), situación que resulta curiosa, pues en los países desarrollados (denominados según la sigla inglesa “OECD” en la Fig. 1) tienen un mayor consumo real actualmente: los mayores consumidores de energías se encuentran en las áreas económicas-geográficas que tendrán los menores consumos energéticos en el 2030. Esta situación se puede explicar como los “efectos” si se analiza el consumo energético según los tipos de usos (Figs. 4 y 5), y también, si se recuerda el contexto internacional de todos los tratados y convenios internacionales que se suscribieron desde 1992 (Cumbre de Río) para reducir el nivel de Emisiones Tóxicas Globales. Una de las estrategias que se ha utilizado hasta la fecha para la reducción de las emisiones tóxicas no ha sido, ni la reducción del consumo ni, la reducción de la demanda energética, por el contrario, en ambos casos aumentaron exponencialmente, sino que se implementaron políticas de optimización del uso de la energía, o sea un uso racional de la energía, un fomento del uso de las energías alternativas y un fomento en todos los órdenes en el desarrollo de tecnologías de todo índole de bajo consumo energético, de esta manera se pretende una reducción sustancial de todas las emisiones tóxicas mundiales. Estas políticas energéticas responden a demandas sociales-culturales en los países desarrollados, debido a una fuerte conciencia social de la problemática energética (por medio de la política educativa de los ciudadanos) tienen por objetivo de la protección del medio ambiente manteniendo el nivel socio-económico. Esto ha devenido en los últimos 10 años en una política de estado en la mayoría de los países desarrollados, pues las proyecciones de consumo energético por tipo de usos (Fig. 4) en todas las áreas generales de usos, lo que implicaría también notable incremento de las emisiones tóxicas debido a consumo energéticos si no se controla y regula por medio de estas políticas de estado. En el caso de los “efectos en el área de edificación arquitectónica” se estima un incremento en el año 2030 de un 150% de las emisiones de CO2 al año 1990. Esto significa que la “Arquitectura” tiene una responsabilidad directa (Fig. 5) con las emisiones tóxicas: 20% de todo el CO2 producido a nivel mundial.
Figura 3: Situación energética global según consumos por región
| TWH |
UE-15 |
Norteamérica |
M. Oriente |
Asia |
Latinoamérica |
Pacífico |
África |
años |
| 81,5 |
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+75% |
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1990
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2030
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| 69,8 |
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| 58,2 |
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+150% |
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| 46,5 |
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+100% |
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| 34,9 |
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+100% |
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+100% |
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+150% |
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+100%
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| 23,3 |
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| 11,7 |
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DISCUSIÓN DE RESULTADOS
De los análisis realizados dentro del campo de la edificación en cuanto al consumo de energía se han obtenidos los siguientes resultados (Figura 5.) en cuanto a consumos energéticos. Cuando se expresa de la responsabilidad de la “Arquitectura” en las emisiones tóxicas se refiere al procesos integral de concreción del hecho arquitectónico, el cual responde al concepto básico de incorporar y/o producir energía para crear productos de consumo, los cuales también necesitan energía para utilizarlos, y también necesitan energía para repararlos, mantenerlos y eliminarlos, todo esto significa que todo el ciclo de vida (creación, uso y eliminación) de algún objeto (en donde se incluyen también los objetos arquitectónicos) se basa en el uso de energía, y por lo tanto, en la eliminación de emisiones, que pueden ser absorbidas por el medio ambiente, generándose así, un nuevo ciclo de vida. En el caso de que el medio ambiente no tenga la capacidad natural de absorber todas las emisiones, se transforma esta en un elemento tóxico y por lo tanto es un factor contaminante del hábitat natural, que está organizado según el cuadro 1.
Este proceso de generación de BIENES Y SERVICIOS debido a una DEMANDA, que significa un CONSUMO, el cual se satisface por la PRODUCCIÓN, en la cual se utiliza energía en cada uno de sus etapas (obtención de materia prima, elaboración, comercialización, distribución, etc.) implica la concreción del hábitat humano por medio de materiales de construcción utilizados según una lógica de utilización que se denominan conceptualmente: técnica constructiva y tecnología de la construcción, las cuales se materializan, por ejemplo, con los elementos constructivos expuestos en el cuadro de la siguiente página, los cuales implican en sus procesos productivos y de uso, también consumos de energía y emisiones tóxicas simultaneas en todo su ciclo de vida. Además, no solo la concreción de bienes para concretar el hecho arquitectónico producen consumo energético y emisiones tóxicas, sino también, los servicios (Figura 6.) que debe brindar el hecho arquitectónico también producen consumo energético y emisiones tóxicas, siendo estos servicios: el acondicionamiento ambiental (calefacción, refrigeración, ventilación, humidificación, desecación), la iluminación interior y exterior, los servicios sanitarios (provisión y eliminación de agua, producción de agua, etc.), los elementos de trabajo y bienestar (electrodomésticos), etc.
Figura 4: Emisiones mundiales de CO2 en millones de toneladas por año
según diferentes usos de toda la energía producida y según diferentes áreas económicas
| MILLONES TONELADAS CO2 |
AÑO 1990 |
AÑO 2030 |
ÁREAS DE USOS DE LA ENERGÍA |
| 4500 |
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+150% |
VIVIENDAS Y SERVICIOS |
| 4250 |
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| 4000 |
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| 3750 |
|
|
| 3500 |
100% |
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| 3250 |
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TRANSPORTES |
| 3000 |
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| 2750 |
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| 2500 |
|
|
| 2250 |
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PRODUCCIÓN INDUSTRIAL |
| 2000 |
|
|
| 1750 |
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|
| 1500 |
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ENERGÍA INDUSTRIAL |
| 1250 |
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PRODUCCIÓN DE ENERGÍA |
| 1000 |
|
|
| 750 |
|
|
| 500 |
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4.500 |
9.000 |
POBLACIÓN MUNDIAL EN MILLONES |
CONCLUSIONES
Los estudios realizados llevan a la conclusión que el quehacer arquitectónico, en todas sus etapas, (producción de materiales, construcción, uso, eliminación y reciclaje) implican consumos energéticos importantes a nivel internacional. Por esto, se hace necesario también en el NEA la concreción de hábitats humanos optimizados energéticamente. Se está en condiciones de afirmar que es posible construir viviendas de buena calidad, duración, condiciones de habitabilidad, económicamente competitivas y buenos diseños, usando criterios de optimización energética.
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