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Construcción ambiental
Rafael Llácer Pantión
Arquitecto Técnico
La construcción es un sector económico que suele denominarse “motor de las economías”, y por lo tanto desempeña un gran papel en el desarrollo económico de cualquier país.
En los últimos años cualquier actividad económica que tratemos desde la perspectiva del desarrollo, se acaba conectándola con una serie de términos como ecológico, medio ambiental, sostenible, desarrollo sostenible, sostenibilidad, impacto ambiental, reciclaje, reutilización, recursos renovables, energías renovables, energías alternativas, ecodesarrollo, etc., etc.
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Algunas ideas previas
En lo que respecta al campo de la construcción, los conceptos de arquitectura bioclimática, construcción sostenible, arquitectura ecológica, vivienda autosuficiente, etc. nos de-muestra el interés por la relación entre la construcción y el medio ambiente.
El concepto de desarrollo sostenible surge en los años 80 a raíz de la creación de la Comisión Mundial sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, definiéndose como “aquel que satisface las necesidades de la generación presente sin comprometer la capacidad de las futuras generaciones para satisfacer sus propias necesidades”.
Más adelante, en 1992, se celebra la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Me-dio Ambiente y el Desarrollo (Conferencia de Río), y posteriormente las iniciativas de regulación que de estas materias en el ámbito de la Unión Europea se han ido sucediendo con varias Directivas ha dado como consecuencia que las actividades económicas tengan en cuenta la compatibilidad del binomio desarrollo-respeto al medio ambiente.
En definitiva, la idea de construcción ambiental podríamos conectarla con la de construcción sostenible.
La actividad de la construcción produce un gran consumo de energía y de recursos, así como una producción de residuos y contaminación. Es por ello que esta actividad está abordándose y se tendrá que abordar más aun en un futuro con una conciencia de compatibilidad con el medio ambiente en todas las fases del proceso completo de la construcción.
Fases del proceso constructivo
Desde un enfoque ambiental podemos distinguir en el proceso constructivo las siguientes fases:
a. La localización, b. El diseño, c. La fabricación de equipos y materiales, d. La construcción y la demolición, e. El uso.
Localización
El concepto de sostenibilidad no sólo se debe limitar al hecho edificatorio o constructivo, sino que debe realizarse un planteamiento más global, y es por ello que no debemos olvidar que la construcción se ubica en un determinado espacio y en un determinado contexto físico.
En este contexto la construcción tiene una implicación con el territorio, con el paisaje, con los usos del transporte, con la generación de residuos y emisiones contaminantes, etc.
En este sentido tenemos que señalar que la ordenación del territorio, el planeamiento y la planificación urbanística tienen un papel importantísimo, junto con la arquitectura y su diseño, en prever una correcta convivencia entre edificación y medio ambiente.
Diseño
El diseño es la primera fase del proceso de construcción y es donde comienza a desarrollarse la idea del producto “edificación”, que intenta cubrir unas determinadas necesidades de los propietarios o promotores.
Desde que el hombre comenzó a construir siempre se tuvo en cuenta el aprovechar las condiciones del clima y del entorno con objeto de conseguir un confort ambiental interior. Esta construcción, que conjuga diseño y elementos arquitectónicos con métodos y técnicas constructivas tradicionales de la zona, es la que se ha venido a denominar en los últimos años como bioclimática. Estaríamos ante la llamada arquitectura bioclimática.
En esta fase de diseño deben de trabajar fundamentalmente los arquitectos, sin embargo no debemos de olvidar que todos los técnicos involucrados en la edificación debemos trabajar en la línea de las estrategias del aprovechamiento de las condiciones de la naturaleza y de los sistemas tradicionales de construcción de la zona.
Es por ello que en el diseño del Proyecto se puede concebir además otras acciones de carácter menos creativo, pero con una gran carga de sostenibilidad, como pueden ser la implantación de instalaciones de energías renovables y el estudio del consumo eficaz de energía del edificio.
Fabricación de equipos y materiales
El impacto de los materiales de construcción está presente en todo su proceso de ciclo de vida: desde la extracción de las materias primas hasta el último paso en que se convierte en desecho.
Independientemente de los impactos negativos que pueden producir las extracciones de materias primas (canteras, minas...) y que nos obliga con el tiempo en ir pensando en aumentar las técnicas de reciclaje y reutilización, hay que señalar que dentro de la fase fabricación de materiales se suceden las siguientes acciones:
se originan emisiones contaminantes a la atmósfera
se produce un consumo de energía
se originan residuos Construcción y Demolición
En la construcción en general, ya sea en el origen del proceso constructivo del producto edificatorio como al final de su vida útil, se generan una enorme cantidad de residuos.
Algunos datos al respecto:
La construcción en la Unión Europea genera una cantidad de residuos superior a los residuos sólidos urbanos (un 50% más) y en lo que respecta a España, en 1999 se generaron 25 millones de toneladas de escombros de derribo y tierras de excavación (Santamarta, 2001).
Los residuos de construcción en España proceden en un 70% del sector de la vivienda, un 20% de la industria y un 10% de ingeniería y obras públicas. Estos restos están formados en su mayoría por materiales de albañilería (60%), hormigón (20%) y otros materiales (10%) (Borrero, 1998).
Uso
La utilización de nuestras construcciones está relacionada invariablemente con el consumo energético de éstas a lo largo de su vida útil. Por lo tanto tendrá una gran repercusión la gestión de la energía y la intervención de los usuarios. En relación con esto último, recordemos la mención expresa que hace la Ley de Ordenación de la Edificación respecto a que los usuarios tienen una responsabilidad en el uso, conservación y mantenimiento de los edificios.
Si el uso tiene relación con sus moradores, esos moradores también, en algunas ocasiones, reciben un impacto negativo. Los edificios pueden ocasionar impactos medio ambientales, pero no solo hacia el exterior, también creando un ambiente interior negativo y perjudicial para nuestra salud. Pensemos, por ejemplo, en algunas de las problemáticas de carácter ambiental surgidas en los últimos tiempos en edificios dedicados a oficinas.
Surge en este contexto el término de “edificio enfermo”, que la OMS utiliza para designar “el conjunto de malestares y enfermedades que sufren las personas que viven o trabajan en cierto tipo de edificios”.
El origen de los problemas que se generan en el ambiente interior de estas edificaciones, la mayoría de las veces se achaca al diseño del edificio y/o de las instalaciones, pero no debemos olvidar la gran repercusión que tienen las muchas veces incorrectas actuaciones a lo largo de la vida del mismo respecto al mantenimiento, reformas y cambios de uso.
Algunas ideas sobre cada fase
Planificación
El impacto ambiental, positivo o negativo, causado por la actividad de la construcción en general, puede analizarse desde diferentes enfoques: el impacto ecológico, el impacto visual y el impacto socioeconómico. El primero está relacionado con las interferencias con el medio físico y biótico. El segundo con la incidencia en el paisaje y el tercero con las alteraciones en las estructuras económicas y culturales.
Los problemas de carácter ecológico de alguna manera ya se han ido comentando respecto a otras fases del proceso constructivo.
En relación con la localización, la ordenación del territorio y la planificación urbanística tienen una repercusión en el diseño de nuestro entorno físico, y es ahí donde se incide de forma directa en los impactos visuales, afectando al elemento paisaje.
Desde hace tiempo, sobre todo en países con alto nivel de desarrollo, ha surgido un interés creciente por el paisaje en la opinión pública y como idea útil para la protección del medio ambiente y para la ordenación del territorio. De esta forma se habla de conceptos como paisaje natural, cultural, urbano, etc.
El paisaje se ha introducido como valor propio en determinados ordenamientos legislativos como elemento a proteger y ordenar a través de directrices y planes.
Las determinaciones del planeamiento urbanístico deben plantearse sin olvidar este hecho tan importante en nuestra vida cotidiana como es la percepción visual del entorno en el que se desarrollan nuestras actividades y nuestra vida en general.
Como ejemplo positivo pensemos en los nuevos planteamientos de los polígonos industriales. El concepto de polígono industrial ha cambiado y va desarrollándose un nuevo modelo, bastante alejado de la imagen de la agrupación de naves industriales en enclaves sin urbanizar y con una entorno muy degradado ambientalmente. En el futuro, la construcción en el suelo industrial, tanto la urbanización como la edificación, tenderá a un mejora de la calidad tanto en dotación de servicios complementarios a lo industrial, como en el tratamiento del paisaje en el contexto territorial.
Fabricación, Construcción y Demolición
Los procesos de fabricación de materiales y los constructivos propiamente, deben estar interrelacionados en un contexto global de sostenibilidad.
Los procesos industriales de transformación y fabricación, como ocurre en el resto de la industria, deben seguir trabajando en el control de la emisión de contaminantes, en la disminución del consumo de la energía y de la producción de residuos.
El aprovechamiento de materiales ayuda a la reducción de esa generación de residuos y por tanto en construcción podemos hablar de materiales reutilizables y materiales reciclables.
Las técnicas de reutilización se pueden realizar con tierras procedente de excavación, escombros para la nivelación de terrenos...
Los materiales reciclables se pueden dirigir hacia nuevos procesos productivos:
Se pueden reciclar los escombros, aprovechando los restos de ladrillos y de bloques de hormigón. De éstos, triturándose, se puede obtener polvo que al mezclarse con cemento se puede usar para fabricar hormigón.
El vidrio, el hierro, el cobre, el plomo y el aluminio pueden igualmente reciclarse.
La madera también se puede triturar y usar en procesos de fabricación de tableros aglomerados.
En lo que se refiere a los sistemas de demolición, éstos actualmente no son muy adecuados para minimizar los residuos que se originan. Es por ello que cada vez más se empieza a hablar de “deconstrucción” en lugar de demolición. La deconstrucción la define el Instituto de Tecnología de la Construcción de Cataluña como el “conjunto de acciones de desmantelamiento de un edificio que posibilita un alto nivel de recuperación y aprovechamiento de los materiales, para reincorporarlos de nuevo al ciclo constructivo”. El fin que se persigue, en definitiva, es la separación y recogida selectiva de los residuos para su reciclaje posterior.
Uso de los edificios
La utilización de los edificios supone consumo energético. Aunque desde el Proyecto se puede actuar en este tema, más adelante, el papel de los propietarios y usuarios en el correcto uso y mantenimiento de los edificios es primordial para llevar a cabo un uso eficiente de la energía.
En lo que se refiere al mantenimiento se debe de tender cada vez más al mantenimiento preventivo y mentalizarnos que las operaciones a posteriori (mantenimiento correctivo) no es un verdadero mantenimiento, si no operaciones de reparación, y éstas a la larga traen un mayor gasto económico y un mayor gasto energético, según el papel del sistema afectado en el funcionamiento del edificio.
Pero pensemos, no solamente en la propiedad privada, sino también en la gran incidencia en este apartado que tienen los edificios públicos. La Administración puede encauzar la reducción de costes por consumo energético por medio de diferentes actuaciones, no sólo en sus futuros edificios, sino en su propio patrimonio actual. Algunas de estas acciones pueden ser:
la inclusión de sistemas pasivos de ahorro de energía (aislamientos térmicos, ventilación natural, dobles puertas...
la correcta sectorización de las instalaciones de climatización de acuerdo con los usos
la instalación de elementos de bajo consumo en los sistemas de iluminación
el proceder a revisiones periódicas de las instalaciones de climatización
la previsión de implantación de instalaciones de energías alternativas...
Estas actuaciones no solo servirían para trabajar en una disminución del consumo de la energía, sino que también incidirían en una divulgación de la práctica de estas técnicas, favoreciendo positivamente en un toma de conciencia de esta problemática en los administrados, en la sociedad en general.
En este sentido, es positiva, entre otras medidas, la puesta en marcha de Ordenanzas Locales para la gestión de la energía, que algunos Ayunta-mientos han puesto en marcha, y entre los que se en-cuentra el de Sevilla.
Estrategias a fomentar en el proceso. La Arquitectura Técnica
La convivencia del desarrollo de la construcción junto al respeto al medio ambiente conlleva invariablemente a que se evolucione y trabaje en diferentes frentes, que aunque se planteen como caminos independientes, se tendrán que concebir con una visión integradora dentro del proceso constructivo. Por lo tanto de la reflexión de las ideas expuestas en las líneas anteriores podríamos exponer algunas estrategias de actuación que contribuyan e incidan positivamente en ese sentido.
Es necesario que los criterios ambientales se incorporen siempre en las acciones planificadoras por parte de las diferentes Administraciones.
Se tiene que trabajar más en una correcta gestión de los residuos del sector de la construcción. Para ello sería necesario que se potencie un marco legislativo y una normativa técnica que posibilite y vaya desarrollando poco a poco un mercado competitivo de los productos reciclados en el ámbito de la construcción. Si no es así siempre resultará antieconómico deconstruir, reciclar y reutilizar.
Tender hacia un mejoramiento de la eficiencia energética a través de las calificaciones y certificaciones energéticas de los edificios.
La actualización de las acciones formativas de los técnicos del sector, tanto a nivel universitario como postgrado. En este sentido tanto el ámbito universitario como los colegios profesionales caminan en esta línea.
Estrategia de una gran amplitud es el seguir fomentando las actuaciones de rehabilitación de edificios, mejorando sus usos y aumentando su vida útil.
Mayor incidencia de implantación de las instalaciones de energías renovables, tanto en proyectos edificatorios de nueva planta como ya existentes.
Pero todo esto no es posible si no existe una conciencia social sobre este tema. Es necesario la existencia de una conciencia o mentalidad asumida por todos los agentes actuantes en este sector: los poderes públicos, los promotores, los constructores, los técnicos, los fabricantes y los usuarios.
En definitiva, el conjunto de todas estas estrategias, y cualquier otra que se pueda englobar dentro de un marco de visión de la construcción con criterios ambientales, nos acercará hacia una mejora de la gestión de los recursos, una disminución de los residuos y, en definitiva, una mejora de la calidad de vida de los habitantes en el interior de los edificios y en su entorno.
Nuestra profesión tiene un gran papel que realizar y realiza en el fomento de esa visión ambiental de la construcción. Los aparejadores y arquitectos técnicos, afortunadamente y gracias a esa actitud de respuesta eficaz que hemos dado siempre a la sociedad, tenemos un papel destacado e interesante para poder desarrollar estas acciones.
La profesión se encuentra presente en cada una de las fases anteriormente comentadas del proceso constructivo: en los puestos desempeñados en las diferentes Administraciones; en el sector de la fabricación de materiales, empresas constructoras o intervención en proyectos; en nuestra destacada presencia en las rehabilitaciones... y todo ello, no podemos olvidarlo, enlazándose necesariamente cada vez más en un proceso constante de mirar hacia un futuro de la construcción más ambiental y sostenible.
No quisiera concluir sin dejar de citar lo reflejado en la Ley que regula los aspectos esenciales de nuestro sector la Ley de Ordenación de la Edificación (Ley 38/1999) que al establecer los requisitos básicos de la edificación, señala que “con el fin de garantizar la seguridad de las personas, el bienestar de la sociedad y la protección del medio ambiente, los edificios deberán proyectarse, construirse, mantenerse y conservarse de tal forma que satisfagan los requisitos básicos siguientes:....”, indica tres grupos, diferenciando los relativos a la funcionalidad, la seguridad y a la habitabilidad. Pues bien, es en el de la habitabilidad donde se hace mención a la “Higiene, salud y protección del medio ambiente, de tal forma que se alcancen condiciones aceptables de salubridad y estanqueidad en el ambiente interior del edificio y que éste no deteriore el medio ambiente en su entorno inmediato, garantizando una adecuada gestión de toda clase de residuos”. Igualmente, con la misma idea, más adelante, se habla del “ahorro de energía y aislamiento térmico, de tal forma que se consiga un uso racional de la energía necesaria para la adecuada utilización del edificio”.
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