Perspectivas para un nuevo año

Meditar sobre lo que dejamos de hacer, sobre lo que debimos rectificar y sobre lo que nos queda aún pendiente deberá servirnos para que encaremos el nuevo año con una visión más optimista y más clara sobre nuestras posibilidades y sobre los resultados que separamos obtener de ésta, nuestra actividad en un futuro próximo.

Para ello, nada mejor que comenzar relacionando aquellos acontecimientos transcurridos en el pasado año que han permitido mejorar el nivel de nuestra profesión, para seguir, a continuación, analizando las perspectivas para el nuevo el año que se inicia y las posibilidades, que tenemos, de contribuir a que éstas se transformen en una completa realidad.

Convendrá, por tanto, recordar que en el pasado 2003, nuestras actuaciones como colectivo se han incrementado sensiblemente, no sólo como consecuencia de una mayor actividad en el sector, sino como resultado del reconocimiento de la labor seria y rigurosa que los aparejadores y arquitectos técnicos  desarrollamos y que, sin duda,  deberemos mantener y mejorar, si cabe, en el futuro.

Prueba de ello fueron los numerosos trabajos ejecutados en relación con la ITE, con la seguridad y salud, con los proyectos de rehabilitación y obra nueva, con las licencias de apertura, y por supuesto, con la dirección de la ejecución de obras.  

De igual modo, y en la línea de mantener esa capacidad de gestión y de reconocimiento a nuestra labor, tuvimos también, la oportunidad de comprobar, a través de contactos directos con numerosos alcaldes de nuestra provincia, el alto nivel de satisfacción manifestado por el trabajo desarrollado, en dichos municipios, por nuestros aparejadores y arquitectos técnicos municipales.

Pero si en el plano profesional pensamos que llevamos la dirección adecuada, en el plano institucional tratamos de estar al nivel que los acontecimientos exigen.  

Así, en el pasado año, logramos aprobar unos nuevos Estatutos, realizar la compra de un  nuevo edificio para nuestra sede colegial, firmar convenios de colaboración con la Gerencia de Urbanismo, con el Arzobispado de Sevilla y con otras instituciones, amén de realizar otras muchas y variadas actuaciones.  

Entre éstas,  sin duda alguna, la más significativa fue la celebración de la III Convención Técnica y Tecnológica de la Arquitectura Técnica (CONTART 2003), organizada por nuestro colegio, durante los días 12,13 y 14 del pasado noviembre, y que destaca con creces por el nivel de calidad y organización demostrado.

CONTART, el inicio de una nueva etapa

Es evidente, que esta 3ª edición de CONTART, considerada por todos los asistentes como modélica en su organización y ejemplar en sus debates, marca el inicio de una nueva etapa, propia del siglo XXI, que nos introduce en un ámbito de conocimientos en permanente cambio y en continua evolución. Todo ello, nos exige una profunda reflexión sobre la necesidad imperiosa de adecuar las estructuras de nuestra actividad y sobre todo de nuestro pensamiento a ese nuevo marco en el que habremos de desenvolvernos en un futuro próximo y casi inmediato.      

Para ello, y pensando ya en el recién iniciado 2004, que se nos presenta como un año lleno de posibilidades y de retos, deberemos tener muy en cuenta que si bien las opciones serán abundantes no lo van a serlo menos los requerimientos. Así, las diferentes administraciones ya han comenzado a velar sus armas, solicitando a los colegios profesionales información sobre la actividad de los técnicos funcionarios, con el único fin de controlar las posibles incompatibilidades, de igual modo la nueva y reciente Ley de Colegios Profesionales obliga a los colegios a exigir el aseguramiento de los técnicos que realicen actividades susceptibles de ser visadas. Así mismo, en el ámbito de la Seguridad y Salud, las exigencias de la reformada Ley de Prevención de RL, requerirá una mayor especialización en este campo y especialmente en el de la coordinación en fase de ejecución. Tendremos, pues, no sólo un año de intensa actividad, sino también de extrema exigencia. 

No obstante, aunque los indicadores inmobiliarios nos dan para el año 2004 un nivel de actividad similar al 2003 o, a lo sumo, algo inferior, nuestro horizonte deberá estar algo más alejado, pues el futuro de una profesión no lo marca la actividad de un año, lo marca el comportamiento de muchos más.    

Si el pasado y el presente nos confirman la evidencia del reconocimiento social hacia una profesión activa y rigurosa, el futuro deberá confirmar lo que ya es un hecho innegable, nuestra actividad aporta una gestión valiosa, eficaz y sin estridencias, a la vez de una capacidad de trabajo poco común, y todo ello, que duda cabe, es la mejor carta de presentación en nuestra llegada al Espacio Europeo de Enseñanza Superior. Y ahí si que deberemos buscar el verdadero futuro de nuestra profesión.

Cambios decisivos

No cabe duda que los cambios que se avecinan van a ser decisivos para las nuevas generaciones de arquitectos técnicos pero, de igual modo, que duda cabe que las condiciones que nuestra formación nos deben permitir afrontar estos cambios con el razonable optimismo del que sabe que nada se consigue sin trabajar duro y sin aportar lo que la sociedad actual requiere, eficacia en la gestión y rapidez en la respuesta, y para eso estamos en buena línea de salida.

Pero las demandas de esta sociedad en la que estamos inmersos y las presiones ejercidas por otros grupos de profesionales, no convendrá afrontarlas en solitario, más al contrario, deberemos hacerlo buscando el apoyo de otros arquitectos técnicos con inquietudes e ideas semejantes. Sin duda, ahí estará la clave del éxito y el futuro de la profesión, pues el futuro, como ya nos alumbraba CONTART 2003, estará en las sociedades de profesionales.

También, en el año 2004, deberá aparecer el Código Técnico de la Edificación, complemento esperado de nuestra Ley de Ordenación de la Edificación (LOE). Su trascendencia es evidente y sus exigencias también lo serán. Nuestra obligación es empezar a prepararnos para ello, y la de nuestro Colegio es la de poner los medios para que esta formación sea una realidad y eso, podéis estar seguros de que el Colegio lo hará.

Para finalizar, tan sólo expresar el convencimiento de que el futuro depende de nosotros y nosotros nunca hemos dudado de nuestra capacidad de trabajo.

Europa ya no está a la vuelta de la esquina, pues ahora ya somos Europa, y el futuro de nuestra profesión tendrá mucho que ver con ese nuevo marco europeo.

Sigamos trabajando y tengamos cada día mejor nivel de formación, ese será el camino adecuado. La sociedad actual y especialmente la europea busca profesionales que le resuelvan los problemas y algunas veces les pregunta por la clase de título que poseen. A los que anteponen el título a la formación, a los que creen que los problemas se resuelven colgándose el título en la solapa, les llegó el momento de cambiar. Y si no lo hacen, peor para ellos. Nosotros seguiremos ampliando nuestros conocimientos y profundizando en ellos, hasta ahora no nos ha ido mal. Ese es el verdadero futuro y eso es lo que se espera de nosotros.


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Aparejadores