Los Monumentos de
Juan Abascal Fuentes en Sevilla

Juan Manuel Covelo López

Doctor en Historia del Arte. Profesor titular de la Un. Autónoma de Zacatecas (México)

Juan Abascal Fuentes nació en Sevilla, en 1922. En 1936 empezó a estudiar dibujo y modelado (por influencia de José Lafita) en la Escuela de Artes y oficios de la capital hispalense. Tras licenciarse en Derecho en el año 1945, continuó con sus estudios artísticos en 1951, cuando ingresó en la Escuela Superior de Bellas Artes. Galardonado con numerosos premios, sin duda uno de los reconocimientos más importantes fue su ingreso en la sevillana Academia de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría.

Desde estas páginas queremos expresar nuestro reconocimiento a D. Juan Abascal Fuentes, recientemente fallecido. Descanse en paz.

Como muchos otros escultores de su época, pronto se dedicó a atender los múltiples encargos de carácter religioso que se originaron como consecuencia de la destrucción de imágenes durante la Guerra Civil. Por ello, una parte importante de su producción es como imaginero y restaurador, aunque no podemos olvidar tampoco sus trabajos en la estatuaria civil. Es de esa faceta de la que nos vamos a ocupar en este artículo, y de un modo más concreto de los monumentos realizados para Sevilla. Coinciden precisamente con los años iniciales en la trayectoria artística del escultor, en torno a mediados de los años cincuenta.  Estos primeros monumentos serán los que den a conocer a Juan Abascal, a quien posteriormente se le encargarían otros en diferentes ciudades, como el de Andrés Bello en Madrid (por cuya realización recibió la Medalla de Oro de la venezolana Orden de Andrés Bello) o el de Diego de Losada (fundador de Caracas).

Los monumentos que comentamos a continuación responden a diferentes iniciativas, siendo los primeros encargos oficiales con ocasión de las obras de ornato urbano, junto a otros de iniciativa privada como el patrocinado por la Sociedad Dante Alighieri. Por otra parte, igualmente variada es su tipología, pues hay desde una columna coronada por estatua (siguiendo una larga tradición en la ciudad), pasando por una fuente escultórica y concluyendo con un monumento exento con elemento arquitectónico. Todo ello proporcionando una visión global de la estética de este escultor que, si bien en su faceta de imaginero siguió la tradición barroca, se muestra mucho más ecléctico y abierto a las formas modernas en la estatuaria civil.

LAS OBRAS DEL PARQUE DE MARÍA LUISA

La alegoría de Portugal

Dentro de las obras de ornamentación de los aledaños del Parque de María Luisa, en la Glorieta de Perú se planteó una alegoría de Portugal. La Comisión Municipal Permanente aprobó, el 24 de agosto de 1955, una propuesta para realizar estas obras. Este recinto había sido decorado durante la Exposición Iberoamericana, aunque una de las estatuas se había caído de la columna que le sustentaba. Atendiendo a lo visitado que era ya entonces el recinto alrededor del Parque de María Luisa, la corporación municipal resolvió no demorar más la recuperación de esta estatua.

Aunque el escultor ofreció la posibilidad de realizar la obra en mármol o en piedra blanca, finalmente se eligió esta última. A pesar de que esta opción resultaba más económica, también hay que destacar que de ese modo se conseguía integrar mejor la obra en el conjunto.

Con una altura total de ciento veinticinco centímetros, la alegoría de Portugal ha sido resuelta con una figura femenina que porta en su mano una pequeña antorcha. El escultor ha recurrido a un canon clásico de rasgos suaves y rostro redondeado, modulando los ropajes con recursos de paños mojados para aumentar la plasticidad de la figura. La obra constituye un verdadero estudio de escultura clásica, precisamente en la primera obra en piedra del artista. Todo ello, en unos años en los que Abascal experimentaba con una estética personal caracterizada por ser mucho más estilizada, con figuras alargadas y esbeltas. Sin embargo, este canon estilizado lo emplearía posteriormente sólo en obras de pequeño formato, recurriendo en las de mayor tamaño a formas muchos más asentadas en la estética local. En este sentido, podemos comparar esta estatua con las Victorias aladas distribuidas en torno a la Plaza de América, realizadas para la Exposición Iberoamericana, con las que la alegoría de Portugal guarda una analogía formal.

La fuente de los Leones

En la sesión celebrada por el Comité de la la Exposición Iberoamericana el 22 de Enero de 1913, el Conde de Aguiar propuso encargar a Delgado Brackembury la realización de un boceto, escala 1/5, de uno de los leones proyectados para la fuente del Parque de María Luisa (1).

El 19 de Febrero de ese mismo año, se nombró una Comisión para el estudio del proyecto:

– " Estudiadas las propuestas presentadas por el Sr. Don Manuel Delgado Brackembury y Don Manuel Ramos (Rejano) para ejecutar obras de escultura y azulejería en la Fuente de los Leones proyectada en el Parque de María Luisa, el Comité encomendó al Sr. Presidente que estudiara y resolviera en orden a la adquisición y colocación de azulejos, y con respecto a la parte escultórica de los leones, se acordó que una comisión compuesta por los señores Presidente, Condes de Aguiar y Colombí y Marqués de la Vega Inclán, visitaran el Parque, para resolver sobre el terreno lo que se estime oportuno" (2).

Pocos días después, el 28 de Febrero, la Comisión presentó el dictamen para su aprobación por el Comité, resolviendo el contrato a favor de Brackembury y Ramos:

– " ...el Comité acordó adjudicar al escultor sevillano Don Manuel Delgado Brackembury la construcción de seis leones decorativos para la fuente proyectada en la parte Norte del Parque de María Luisa, adjudicándolo al industrial Don Manuel Ramos Rejano la azulejería artística de dicha fuente.

" El Señor Delgado percibirá la suma de mil pesetas por cada uno de los seis leones de que se trata, comisionando al Señor Conde de Aguiar para que se entienda con el Señor Delgado en lo que se refiere a la ejecución de la obra escultórica proyectada " (3).

En los dos casos en los que se ha resaltado la palabra seis, los caracteres aparecen superpuestos a lo que parece un cuatro borrado (4). Curiosa-mente, en ningún documento posterior vuelve a aparecer la cifra de seis leones, sino cuatro, los que efectivamente se realizaron.

Los actuales leones son de Juan Abascal, colocados en 1957. Tales obras son fruto del esfuerzo del Delegado de Parques y Jardines, el señor Fernández Ortiz (5), que a mediados de los años cincuenta emprendió una serie de obras de reforma en el Parque de María Luisa. Los leones originales tuvieron que ser sustituidos debido a los desperfectos producidos por la gelivación de la piedra artificial durante el año de la nevada.

Los cuatro leones, de ciento setenta centímetros de altura, aparecen sentados sobre los cuatro vértices de la fuente. Esta fuente, por su parte, perpetúa una de las más fecundas tipologías con figuras animales empleadas para alojar los surtidores. El propio escultor procuró mantener la apariencia estética de las figuras originales para no alterar la fisonomía de la glorieta. De hecho, podemos comparar los leones realizados por Abascal con el que se conserva de Manuel Delgado Brackembury en la alegoría de Hispania en la glorieta de San Diego, constatando la semejanza estilística entre ellos.

Otras obras en el Parque de María Luisa

Durante esos años de importantes reformas y restauraciones en el Parque de María Luisa, de 1957 a 1968, fueron varios los encargos encomendados a Juan Abascal, aparte de los mencionados anteriormente. Se trataba de fuentes ornamentales, tanto de nueva realización como restauraciones de las ya existentes. Junto al importante conjunto de la fuente de los Leones, Abascal realizó diversos surtidores decorativos para las fuentes de la Plaza de América. Fueron ejecutados en barro cocido, y representan figuras animales como pequeñas focas de unos treinta centímetros de longitud. Es interesante hacer notar que son los únicos surtidores de terracota del Parque, ya que habitualmente se ha recurrido a surtidores de cerámica policromada, como la Fuente de las Ranas (originalmente realizada por Manuel García Montalbán y restaurada en 1959 por Emilio García Ortiz).

Junto a ellas también realizó una fuente empleando como elemento principal una figura de terracota que representaba un arquero. Esta estatua, de ciento veinte centímetros de altura, fue presentada en la Exposición de Primavera de aquel año. No se trataba de una fuente ornamental, sino para beber, y consistía en un cuerpo trapezoidal coronado por la estatua, aunque en la actualidad la figura ha sido trasladada a la sede del Servicio de Parques y Jardines. El conjunto se encuentra en las proximidades del monumento a Luis Montoto, ejecutado por los mismos años a instancias igualmente del entonces Delegado de Parques y Jardines Celestino Fernández Ortiz.

EL MONUMENTO AL DOCTOR FLEMING

El monumento al premio Nobel de Medicina y descubridor de la penicilina fue una iniciativa del Diario de Sevilla y constituye, junto al de Castelar y el de los Marineros Voluntarios (en el barrio de Triana), los únicos ejemplos de monumentos murales que hay en Sevilla. Consisten estas composiciones en elementos arquitectónicos que, modulando los volúmenes sobre un testero frontal que puede servir de apoyo a relieves alegóricos, forman la base fundamental del monumento. En el caso del monumento al Doctor Fleming nos encontramos la particularidad de que ese mural es bifacial, teniendo motivos decorativos en ambos lados. La estructura del monumento presenta unas líneas sencillas, con un acertado juego de volúmenes. Un sólido cuerpo central, flanqueado por sendas pilastras de corte clásico, sirve de telón de fondo para el busto de Fleming, el cual se apoya sobre un sencillo basamento. A ambos lados del cuerpo central, y algo más retrasados, otros dos cuerpos de menor altura complementan el conjunto.  En estos cuerpos se han dispuesto dos cartelas de piedra que indican la iniciativa del Diario de Sevilla. La parte posterior del monumento se resuelve a modo de fuente que simboliza la idea de fuente de vida lograda con el descubrimiento de la penicilina. Este lema argumental se ve reforzado por los dos relieves alegóricos de la Ciencia y la Vida que se han dispuesto en esta parte posterior de los cuerpos laterales, que desde este ángulo posterior quedan ligeramente adelantados del cuerpo central. De ese modo, con este juego de volúmenes se consigue que en ambas caras del monumento queden acentuadas las partes más significativas desde el punto de vista alegórico y formal: el busto en la cara anterior y los relieves en la posterior.

El director de las obras fue el arquitecto Luis Gómez Stern, a quien se deben buena parte de las obras de ornato urbano que por aquellos años se acometieron en la ciudad. Será muy importante la labor de este arquitecto a la hora de plasmar las ideas que el entonces Concejal de Parques y Jardines, Celestino Fernández Ortiz, promoviera para el enriquecimiento urbanístico de Sevilla.

En un principio se planteó instalar este monumento en la Plaza de la Magdalena, y posteriormente en la explanada situada delante de la estación de autobuses. Finalmente se decidió su instalación junto al hospital de la Macarena, lugar considerado idóneo por el propio escultor:

“...constituye, desde luego a todas luces, un lugar ideal, nimbado, a la vez, de un profundo simbolismo por la acción benéfica de aquella entidad ante la cual se alzará el homenaje de Sevilla a un hombre que supo favorecer, de manera generosa y eficaz, a toda la Humanidad doliente”.

Como otros tantos monumentos públicos de la ciudad, durante mucho tiempo ha estado en el olvido hasta que recientemente se ha acometido una completa restauración para su recuperación. El propio escultor, en una entrevista que concedió al periodista Antonio Burgos, manifestaba lo siguiente:

“Cuando paso en autobús delante del Hospital me pongo en las ventanillas que dan al arco, para no verlo siquiera”

En fechas recientes, este monumento ha sido retirado.

EL MONUMENTO A DANTE ALIGUIERI

El monumento a Dante Aliguieri fue una donación de la Asociación del mismo nombre a la ciudad de Sevilla. Uno de los primeros documentos que se conservan de las gestiones realizadas para realizar este monumento es una carta de la Asociación, firmada por Francisco López Estrada y dirigida al Alcalde de Sevilla, don José Hernández Díaz. En ella le informaba de la intención de emplazar el monumento en la Universidad de Sevilla. Hernández Díaz secunda la propuesta, manifestando su adhesión a la misma.

De esas gestiones realizadas, la Asociación informaba periódicamente al Instituto Italiano di Cultura, de Madrid. En una carta del 21 de noviembre de ese mismo año, la secretaria de la Asociación Dante de Sevilla, la señora Elvira de la Peña, informa a Luigi Ferratino (director del citado instituto) de la intención de realizar el monumento para conmemorar el VII Centenario del nacimiento del escritor, proponiéndose colocarlo en la puerta de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Sevilla.

Por su parte, el director de la Asociación, el señor José Antonio Calderón Quijano, escribió a Hernández Díaz, ya de una manera oficial, puntualizando los términos de la realización del monumento. Informaban a la alcaldía que el Consulado de Italia había dispuesto una partida presupuestaria para financiar el proyecto propuesto por Juan Abascal, aunque confiaban en la colaboración del Ayuntamiento para costear el pedestal.

El proyecto de Abascal para el pedestal contemplaba un conjunto de piedra blanca de Pedrera a base de placas formando varios cuerpos, primero uno simulando sillares y otro con cuatro pilastras achaflanadas coronado con molduras y decoración tallada. Finalmente, y rematando el conjunto, una peana con la siguiente inscripción sobre la que descansaría el busto del escultor:

– " dalla man destra / mi lascia Sibilia, dall'antra gìa m'avea lasciata Setta " ( Inf. XXVI, 110 y 111) ".

El mismo día 10 de diciembre, y por medio de comunicación oficial, el vicepresidente Spandre se dirigía al Rector de la Universidad Hispalense, en la que le manifiesta la intención de la Asociación de situar el monumento en la Facultad de Filosofía y Letras. Al mismo tiempo, también se informó, mediante una carta firmada por la Secretaria de la Asociación y fechada el 11 de diciembre, al Decano de la Facultad de Filosofía y Letras, que entonces era Don Francisco Morales Padrón.

En relación con esto, debemos recordar que la Asociación Dante Aliguieri, en cumplimiento de sus objetivos de difundir la cultura italiana, organizó gran cantidad de actos relacionados con el VII Centenario del nacimiento del poeta. Entre ellos, podemos mencionar las diferentes conferencias, como la titulada "Del estilo de la Vita Nuova al estilo de la Divina Comedia", impartida el 9 de noviembre por Joaquín Arce;  "Dante y los antiguos Mitos", del profesor Giuseppe Valentini el 17 del mismo mes; "Dante e la Monarchia Universal", de Ignacio María Lojendio el 3 de diciembre; "Dante y España", de Francisco López Estrada el 10 de diciembre; o "Dante y su tiempo", del profesor Joaquín Carlos López Lozano el 20 del mismo mes. Además, se celebraron conciertos, se proyectaron documentales, y se organizó en marzo de 1966 una importante exposición fotográfica en Venecia, en la que se expuso el busto de Abascal junto a un dibujo de Miguel Gutiérrez Fernández que representaba también a Dante (6).

A pesar de los esfuerzos, la Asociación tuvo que enfrentarse con algunos contratiempos, como el motivado por las dificultades para emplazar el monumento en el lugar pretendido en la entrada de la Universidad, ya que la Junta de Gobierno acordó no designar un sitio definido para el emplazamiento hasta que se hiciera un Plan General de Jardín y Ornamentación exterior del edificio.

Por ello, el monumento fue finalmente emplazado en la calle Romero Murube, junto a la muralla. A pesar de todo, la Asociación se mostraba conforme con la decisión, pues permitía que el monumento fuera apreciado por los muchos turistas que visitaban el conjunto islámico de la ciudad. Al mismo tiempo, esta disposición posibilitaba apreciar un singular contraste entre un característico edificio musulmán, y la imagen de uno de los principales representantes de la cultura renacentista. Se conseguía así dedicar un lugar adecuado para el busto, toda vez que no era posible cumplir los deseos de la Asociación que, en un primer momento, eran los de flanquear la portada de la Universidad con este monumento y el de Cervantes, proyectado por el Ateneo local. Desgraciada-mente, el Ateneo tenía ya acordado otro lugar para su donación, por lo que la portada de la Facultad de Filosofía y Letras no pudo contar con esta interesante composición formada por los monumentos a dos de los escritores más destacados de la cultura europea.

Finalmente, el monumento fue inaugurado el 19 de junio de 1969. El Alcalde de Sevilla fue el encargado de descubrir el monumento, después de que el Vicepresidente de la Asociación leyera un discurso por el que hacía entrega del mismo. Luego habló el Consejero de la Dante Alighieri. Finalmente, el Alcalde agradeció la entrega del monumento afirmando "que donde quiera que existe un trozo de mármol o de bronce que represente a Dante, existirá también un vivo exponente de civilización y de cultura, y que el monumento que se inaugura constituirá una elocuente prueba del vínculo que une Sevilla a Roma, Florencia, el Renacimiento y a cuanto representa la Latinidad y Occidente".

En otra entrevista, concedida al periodista Antonio Burgos y que aparecía en el diario ABC del 19 de junio, el profesor Estrada decía lo siguiente:

– " Para Dante, Sevilla estaba situada en el extremo del mundo conocido. Era la última ciudad, detrás de la cuál se intuía el enorme misterio del Atlántico. Curiosamente, en Dante la ciudad de Sevilla se asocia con lo que es una adivinación de América. Esto se dice en el canto XXVI del Infierno de la Divina Comedia, cuando Ulises, sometido al enorme pecado de la inquietud, quiere llegar a los límites del mundo. Todos sabemos que Ulises representa el germen del hombre europeo. Dante imagina que Ulises no se sintió satisfecho al término de su conocido periplo y no pudo vencer el ardor que llevaba dentro de sí, que le inclinaba a llegar a conocer el mundo y los vicios de los hombres y su valor; embarcó y llegó a España, atravesó el Estrecho, dejando a un lado Sevilla y al otro lado Ceuta y se adentró en el misterio del Océano ".

Mientras que en la edición del día 20, aparecían recogidas las palabras que el profesor Estrada pronunció en la inauguración:

– "La muralla almohade resulta un lugar idóneo para acoger con un severo fondo el monumento con el que Sevilla recuerde a Dante, poeta universal. Y al mismo tiempo es una afirmación cabal de la secular función de Sevilla como anudadora de culturas ".

Sin embargo, no iba a acabar ahí la historia del monumento a Dante. Lejos de ello, a partir de entonces iba a tener lugar uno de los acontecimientos más penosos de cuantos rodean el anecdotario de los monumentos públicos sevillanos. El 23 de febrero de 1971, el monumento desapareció de su emplazamiento. Tras la sorpresa inicial, la Asociación pidió explicaciones al Ayuntamiento. Parece que la retirada del monumento estaba relacionada con la visita de los entonces príncipes D. Juan y Dª Sofía a Sevilla aunque, como recogió la prensa local, también se daba la circunstancia de la falta de aprecio que altas personalidades tenían por el busto.

En este orden de cosas, el Presidente de la Asociación escribió al Alcalde de Sevilla, solicitando que se volviera a colocar el monumento en su lugar original, donde era apreciado por los muchos turistas que visitaban los alrededores del Alcázar y recordando la donación del monumento a Cervantes hecha por la Asocia-ción Dante para la ciudad de Roma, manifestando que esta había sido la ocasión de devolver la deferencia:

" ...y su oportunidad es la misma que hizo que en Roma se admire en lugar tan privilegiado como la Villa Borguese, el monumento a nuestro inmortal Cervantes, figura de talla también internacional, que tanto nos honra a los españoles, y que fue donado por la Sede Central de la Dante Aliguieri al Excmo. Ayuntamiento de la Ciudad Eterna ".

Con ello, el Presidente de la Asociación quería hacer notar lo que podría representar para España que el citado monumento a Cervantes fuera retirado del Palacio Borguese. Con este planteamiento tan didáctico, se intentaba restablecer el busto de Dante en su emplazamiento. Sin embargo, y como solución de compromiso, el Ayuntamiento accedió a su traslado al Parque de María Luisa. En su recomposición, el pedestal fue alterado de manera significativa, con la adición de las columnas rematadas por bolas estriadas (que en otro tiempo flanquearon el monumento a la Infanta María Luisa) en sustitución de las originales.

A pesar de los esfuerzos de la Asociación por dotar a Sevilla de un nuevo monumento, al tiempo que se rendía un justo tributo a Dante, no se ha podido evitar que hoy esté casi olvidado en el Parque de María Luisa.

EL MONUMENTO A KANSAS CITY

Uno de los monumentos más curiosos, desde el punto de vista simbólico, es el de Kansas City en la avenida del mismo nombre. Fue inaugurado el 25 de marzo de 1969, para conmemorar el hermanamiento entre Sevilla y aquella ciudad americana. Originalmente estuvo ubicado en la intersección de la calle Greco con esa nueva avenida de la ciudad, y por tanto en uno de los puntos de expansión urbana. Fue donado por la ciudad de Sevilla, tal y como consta en la inscripción que figuraba tallada (Sevilla a la ciudad hermana de Kansas City). Su primitiva composición consistía en un monolito, ejecutado en piedra blanca de Pedrera, e incluía junto a la inscripción el escudo de la ciudad americana.

Hay que entender este monumento en el clima de fomento de lazos internacionales que se estaba produciendo en España desde mediados de los años cincuenta, coyuntura en la que se integra el hermanamiento de las dos ciudades. Incluso el alcalde de Kansas City visitó Sevilla con ocasión del hermanamiento, visita que fue especialmente deseada tanto por el consistorio sevillano como por las autoridades del Estado, como lo demuestra el hecho de que también estuviera presente en la inauguración del monumento el Gobernador Civil (a la sazón Jefe Provincial del Movimiento).

Con ocasión de la Exposición Internacional de 1992, y debido al deterioro sufrido por el monolito (cuya inscripción era ya prácticamente ilegible), se procedió a la modificación del mismo. El material que conformaba el monolito original fue empleado como material de acarreo en el basamento de un nuevo monumento, en este caso como pedestal para una estatua regalada por la ciudad de Kansas City a Sevilla, y que representa a un explorador indígena oteando el horizonte.

Conclusión

Para concluir este pequeño estudio, podemos afirmar que la contribución de Abascal a la escultura monumental sevillana constituye una variada exposición de los diferentes modelos compositivos que se pueden adoptar en este tipo de obras, desde la fuente ornamental (como los surtidores con forma de animales realizados para el Parque de María Luisa, o la propia fuente de los Leones del mismo parque) o los sencillos monolitos (monumento a Kansas City), pasando por los bustos sobre columnas (como el de Dante) y estatuas alegóricas sobre columnas (Alegoría de Portugal, siguiendo una larga tradición de obras de este tipo), o incluso la fuente conmemorativa (el monumento al Doctor Fleming).

A pesar de que Juan Abas-cal es más conocido por su faceta como imaginero, con estos ejemplos en su ciudad natal, así como en el resto de obras de carácter civil repartidas tanto en España como en el extranjero, demuestra el escultor que dominaba todos los recursos del oficio, resolviendo acertadamente cada uno de los encargos con integración de elementos arquitectónicos y urbanísticos con los meramente escultóricos. Si la escultura  religiosa mantiene la peculiaridad de enfrentar al artista ante el problema de lograr imágenes que muevan a devoción, en la escultura monumental la dificultad estriba en aunar homogéneamente las formas arquitectónicas con las escultóricas, manteniendo a un mismo tiempo la función conmemorativa u ornamental junto a la urbanística, ya sea ésta reguladora del tráfico (como es el caso de las fuentes en rotondas), paisajística (como sucede con las fuentes en parques públicos) o simplemente ornamentales. De la simbiosis entre esos elementos formales y simbólicos derivará la mayor o menor integración del monumento en la ciudad y, como hemos podido comprobar, en todas las obras de Abascal se da esa integración, consiguiendo obras estética y simbólicamente ajustadas a los parámetros pretendidos por los promotores.

Notas

1 Documentos de la Exposición Ibero Americana.: Caja número 1, Carpeta número 3. Actas del Comité.

2 Ídem.

3 Ídem.

4 Para hacer una comprobación sobre este particular, basta con colocar una fuente de luz detrás del documento.

5 ELIAS BONELS, José: “Plantas y jardines de Sevilla”; Sevilla, 1983; pg. 23.

6 Todas estas celebraciones, están recogidas en el Anuario correspondiente a 1965 y redactado por la Asociación Dante Alighieri. Libro no editado.


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