logoA.GIF (384 bytes) CULTURA cabecera.GIF (3581 bytes)/Nº 55

 

CONSOLIDACIÓN ESTRUCTURAL DE LA CÚPULA DE LA IGLESIA DE SAN JACINTO. SEVILLA

José Miguel Lobo Cantos. Arquitecto de la Gerencia de Urbanismo.

 HISTORIA DEL EDIFICIO

Vista de la Cúpula antes de la intervención

El presbítero Báltasar Brun y Silveria, fundó en 1625 un convento de la Orden de Predicadores, advocado de San Jacinto, en el sitio de Cantalobos, cerca del hospital de San Lázaro. Este sitio poco apropiado y muy alejado de la ciudad, originó que se trasladaran en 1679 a la ermita de la Candelaria en Triana, perteneciente a un antiguo hospital. Allí se construyó una nueva Iglesia que se hundió el 30 de Mayo de 1730 por ese motivo se edificó la actual, que se estrenó el 29 de Enero de 1775.

La Iglesia, situada en el barrio de Triana en la intersección de las calles Pagés del Corro y San Jacinto, se debe a Matías de Figueroa que dirigió las obras hasta 1740, fecha en la que las abandonó. En 1742 se hundió una de las bóvedas y en 1774 la Comunidad manifestó al Cabildo eclesiástico haberse acabado la obra.

Planta general de la iglesia Sección transversal de la Iglesia

El edificio responde plenamente a su traza dieciochesca. Su planta es rectangular muy alargada, de tres naves con crucero. Las naves laterales se cubren con bóvedas de arista, sustituyéndose las tribunas altas por marcos de yeso y cuadros. La nave central se cubre con bóveda de cañón con arcos fajones y lunetos. En el crucero se dispone una gran cúpula con tambor sobre pechinas, que se ejecuta con nervios de radios dobles enmarcados por líneas ondulantes que descansan sobre columnas pareadas salomónicas acanaladas en su tercio inferior.

La fachada principal presenta un doble orden, formándose con arco de medio punto coronado por frontón rector y pináculos, sobre el que se ubica un gran óculo y una imagen de la primitiva advocación de la Candelaria que ya ha desaparecido. Bajo este arco se sitúa una puerta adintelada con frontón partido y hornacina en el remate. A este siglo pertenece la espadaña de coronación, ya que el proyecto total, al no terminarse la sacristía ni comenzar la construcción de la torre, no pudo concluirse.

Plantas por distintos niveles de la cúpula con indicación de situación y estado de los codalesOBJETO, DESCRIPCIÓN Y ESTADO PATOLÓGICO

El objeto de la intervención es la consolidación estructural de la cúpula y tambor del crucero de la Iglesia, como respuesta a la aparición de fisuras y grietas en dichos elementos. El Servicio de Rehabilitación y Centro Histórico de la Gerencia de Urbanismo de Sevilla, hoy denominado Paisaje Urbano y Patrimonio, dispone de un presupuesto anual para cubrir estos objetivos de consolidación y conservación del patrimonio arquitectónico de la ciudad, cómo técnicos pertenecientes a este Servicio, nos corresponde la redacción del proyecto y dirección de las obras.

El estudio previo se inicia con el reconocimiento de todo el edificio y en especial de los elementos dañados. Una vez realizado es posible hacer las siguientes observaciones:

El crucero de la Iglesia se cubre con una cúpula semiesférica sobre tambor cilíndrico, a su vez este conjunto se protege con una cubierta a cuatro aguas apoyada en los muros que se elevan sobre los cuatro arcos torales, aligerados con grandes arcos ojivales cada uno de ellos, que les protegen de las acciones del agua y del viento.

La cúpula es semiesférica, de 10,90 de diámetro interior, construida con doble hoja de ladrillo por tabla, sobre tambor de 4,50 de altura. Se estructura con doce nervios dobles meridionales, que apoyan en sendas columnas salomónicas pareadas a través de una gran imposta perimetral. Dispone el tambor, a su vez, de doce pilastras de refuerzo con una longitud aproximada de 1,40 m, ejecutadas con una fábrica de un pie de ladrillo macizo, entre pilastras se cierra el tambor con _ pie de la misma fábrica, donde se alojan los huecos de iluminación. El conjunto se contrarresta con codales formados por rollizos de madera, colocados en tres niveles, los dos primeros situados en el tercio superior de las pilastras y el tercero en el primer tercio de la cúpula, es decir, en las zonas de mayor acumulación de empujes horizontales. El tambor se apoya sobre pechinas que canalizan las cargas hacia los cuatro pilares que sostienen los arcos torales.

La observación del estado patológico y su análisis es de gran importancia para el conocimiento de la situación del edificio y la racionalización de las intervenciones requeridas. Basándonos en est premisa y una vez inspeccionada toda la edificación, se observó que sólo existían grietas y fisuras en la cúpula y tambor del crucero resultando intactos los elementos estructurales que los soportaban, -pilares, muros y arcos-, así como las bóvedas conlindantes, por lo que el problema se reducía a la cúpula y al tambor.

Las grietas de la cúpula eran meridionales, repartidas en todo su perímetro y situadas entre los nervios. Nacen en la base y se desarrollan con menor abertura hacia la clave, hasta una altura que corresponde a un ángulo meridional de aproximadamente 52º medidos desde el eje vertical, existiendo un casquete esférico superior sin agrietar. Igualmente se observaron fisuras verticales entre las pilastras que configuran el tambor.

Sección exterior e interior de la cúpula por el cruceroDe la inspección de los codales, que contrarrestan los empujes verticales, resultó que de los doce ubicados en el primer nivel, situado entre 1,80 m y 2,85 m de altura medidos desde la base del tambor, faltaba uno y otros siete se encontraban en mal estado. De los otros doce ubicados en el segundo nivel, situados en la coronación del tambor a una altura de 4,00 m, diez se encontraban en mal estado. De los veinticuatro que deberían existir en el tercer nivel, a una altura de 6,55 m, sólo quedaban veintiuno en un estado dudoso o regular.

Una vez realizada esta inspección, se debía analizar el sistema constructivo, materiales y geometría de los distintos elementos para así comprender las causas por las que se han producido los daños y centrar sus orígenes. De este análisis resultó que la plementería de la semiesfera estaba labrada con dos tableros de ladrillo, tomados con mortero de cal con un espesor de aproximadamente 12 cm, transmitiendo una carga vertical de 260 T y una carga horizontal de 58 T, siendo esta fábrica incapaz de resistir tensiones anulares. En estas condiciones para ser estable sin necesidad de refuerzos de contrarresto, su espesor debería de ser al menos el 4,2% del radio, es decir, 23 cm. Esta condición no se cumple, ya que su espesor es de 12 cm y su esbeltez real es del 2,2%, por lo que efectivamente está dotada de refuerzo de contrarresto con dos líneas de codales de madera, una en su base y otra superior ubicada en el límite del primer tercio de la semiesfera. Por eso los codales son imprescindibles para la estabilidad de esta cúpula, sometida únicamente a su peso propio.

Así pues puede concluirse señalando que la estabilidad de la cúpula está confiada al estado de conservación de dichos codales, fundamentalmente a los situados en el apoyo de la semiesfera, por ser los que absorben mayores empujes. Dicho estado no era muy bueno según se desprende de la inspección ocular realizada y mencionada anteriormente.

Tal situación no provoca un desajuste geométrico debido al incremento de la luz en la base, que se compensa con la aparición de grietas meridionales que nacen en la base y suben hasta una determinada altura, existiendo un casquete central sin agrietar. Los fragmentos de cúpula entre fisuras se transforman en un conjunto de arcos empotrados o articulados en sus apoyos de ancho variable, sometidos a su peso propio y a la carga de la corona comprimida. Ese desajuste geométrico también repercute en el tambor provocando fisuras verticales que nacen en su coronación desarrollándose hacia su base.

CRITERIOS DE INTERVENCIÓN

Según las conclusiones anteriores la intervención debía consistir en contrarrestar los esfuerzos horizontales de la cúpula, eligiendo el refuerzo más adecuado en función a su gran dimensión –10.90 m de diámetro-, situación –18.00 m de altura desde el suelo-, difícil accesibilidad –a través del trasdós de la bóveda de la nave central- y seguridad. Asimismo, era preciso diseñar un refuerzo que constructivamente respetara los siguientes criterios:

- No ocultar, deformar ni eliminar el sistema constructivo original, manteniendo visibles materiales, espesores y formas constructivas.

- Evitar refuerzos que fueran irreversibles, es decir, que su sustitución obligara a la demolición de la cúpula o que la dañara de tal forma que se redujera a un elemento decorativo.

- No alterar las cargas de los elementos estructurales de soporte, fundamentalmente pechinas y arcos.

- Ejecutar sin necesidad de cimbrar la cúpula, porque esta operación sobrepasaría el presupuesto disponible, dado su gran diámetro y altura.

- Su mantenimiento debería ser mínimo o nulo, por su difícil acceso y porque habría de confiarlo a la comunidad de religiosos.

Teniendo en cuenta estos criterios y las características formales y constructivas de la cúpula, -gran diámetro y poco espesor-, consideramos que lo más adecuado era una actuación superficial que no debilitara la fábrica original, de dos tableros de ladrillo, con la introducción en ella de elementos extraños como pudieran ser chapas de anclaje, grapas, etc.

El refuerzo proyectado consistió en contrarrestar los refuerzos horizontales producidos por la cúpula mediante la ejecución de un zuncho de hormigón armado en el trasdós de su base, sobre él se labró un murete de ladrillo de regularización de dicha base, para la colocación de anillos de chapa de acero en la cúpula y el tambor. De esta forma se mantenían los codales de madera en su posición original.

En la cúpula se colocaron, desde su base hasta la altura de las grietas –52º medidos desde la vertical-, cinco anillos que, al ser de chapas de acero soldadas se reducía su mantenimiento a protegerlos contra la corrosión. Estos anillos se diseñaron con un diámetro algo superior al que les correspondía, para posteriormente retacarlos con fábrica de ladrillo tomada con mortero de retracción controlada. De esa forma se conseguía que entraran en carga y se evitaban las holguras después del fraguado. En el tambor se colocaron tres anillos quedando perfectamente zunchado.

Para evitar el deslizamiento de los anillos hacia la clave de la semiesfera, se dispusieron verticalmente doce pies derechos formados por perfiles IPN, configurando ménsulas de forma que no gravitarán sobre la cúpula. En su base y a modo de jácenas, se colocaron perfiles UPN para distribuir el peso sobre los muros perimetrales y así evitar que esta nueva estructura cargara sobre las pechinas y claves de los arcos torales.

La ejecución de este refuerzo, yuxtaponiendo una estructura metálica al trasdós de la cúpula y tambor, se pudo realizar despiezando los perfiles metálicos para facilitar su acceso, sin necesidad de cimbrar la cúpula, y sin riesgo de colapso ya que en ningún momento se debilitó la estructura original ni se aumentaron sus cargas. Pudiendo finalizarse la obra en el plazo previsto.

 

Bibliografía:

SANCHO CORBACHO, A: Arquitectura Barroca Sevillana, C.S.I.C.

ALFREDO J. MORALES, Mª JESÚS SANZ, JUAN M. SERRERA y ENERIQUE VALDIVIESO (1981): Guía Artística de Sevilla y su provincia, Excma. Diputación provincial de Sevilla.

HEYMAN, J. (1995): Teoría, Historia y restauración de estructuras de fábrica, Instituto Juan de Herrera CEHOPU y CEDEX.

 

FICHA TÉNCICA
PROMOTOR: Gerencia de Urbanismo de Sevilla
PROYECTO: Servicio de Paisaje Urbano y Patrimonio. 1997
José Miguel Lobo Cantos. Arquitecto.
DIRECCIÓN DE OBRAS:
José Miguel Lobo Cantos. Arquitecto.
Pedro Vicente pardo. Arquitecto Técnico.
CONTRATISTA:
J.B.A. Construcciones Bellido, S.L.
EQUIPO DE CONTRATA:
Jefes de obra: José Bellido Aguilera
Sergio Aragón Romo
Encargado: Manuel Moraza Recacha
EJECUCIONES DE LAS OBRAS:
Septiembre 1997-Diciembre 1997
PRESUPUESTO TOTAL:
5.474.807 ptas.

 

icono iSUMARIO 2.GIF (800 bytes)

escudo blanco.GIF (2221 bytes)

ICONO INICIO.GIF (774 bytes)