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LA IGLESIA DE SANTA CLARA UNA PIEDRA PRECIOSA SUMIDA EN UNA INCÓGNITA

Mercedes Pérez del Prado. Dr. Arquitecto.Prof. de la E.T.S. de Arquitectura.

Tras siete siglos albergando paz, silencio y oración, hoy los muros del convento de Santa Clara se han quedado sordos, el espacio sin vida: las monjas se han trasladado. El mal estado del conjunto, la avanzada edad de las religiosas y su escaso numero han llevado a las autoridad eseclesiásticas a tomar esta decisión, sin duda muy meditada. Se desconoce aún el destino que se le va a dar, al parecer, por ahora solo se están acometiendo obras de emergencia para su consolidación. Con estas páginas tan solo queremos subrayar el extraordinario valorde la iglesia, que va más allá de lo estrictamente arquitectónico y manifestar que su carácter no puede desvincularse del conjunto que le rodea, tanto el compás como el interior del convento.

Breve reseña histórica

La fecha exacta de la fundación de este monasterio se desconoce. Según Rubio en 1260 Don Alonso el Sabio confirma un privilegio de su padre Fernando el Santo(1). Tampoco se sabe cual fue su emplazamiento, si bien algunos historiadores apuntan que debió estar en la plaza de San Francisco (2). Con toda certeza, en 1290, se traslada el convento al lugar que hoy ocupa, que era el antiguo palacio de Don Fadrique, hermano del Rey Sabio (3). La primera noticia de la iglesia es de ese año, y dice textualmente: "ayudando con largas limosnas la Reyna Doña María para la fábrica de la Iglesia"(4) y Rubio añade: "empezose en aquellos años, quedando por ventura terminada la gran nave que la forma con sus artesonados, retocados más tarde y aún quizá en parte totalmente renovados".(5)

A finales del siglo XV, se les adjudican la posesionesde los "Claustrales" de San Francisco (6). No obstante, las rentas, en su mayoría, seguían recibiéndolas los frailes por lo que los ingresos aumentaron bastante menos de lo que en principio pudiera parecer. Precisamente, para algunos autores la construcciónde la iglesia data de ese siglo (7) o bien la sitúan entre aqué ly el XVI, (8) aunque Gestoso deja abierta la posibilidad de que se tratede una reforma: "acaso de la fábrica primitiva sean algunos vestigios de estilo mahometano que se ven". (9)

En la centuria siguiente se actúa en la iglesia pues la fecha de 1575 aparece en el zócalo de azulejos de la Capilla Mayor, realizado por Alonso García. (10) Unos años después,1591-92, se interviene en el coro, siendo Diego Coronado el que ejecuta las obras de albañilería, (11) probablemente se realiza elalfarje, (12) el cantero Juan de Vandelvira hace las portadas para el confesonario y el comulgatorio, (13) y el escultor Pedro de la Cueva talla sus puertas.(14) De esta actuación también es la espadaña, de los mismos artífices. (15)

Durante las primeras décadas del siglo XVII se llevan a cabo obras de reforma en muchas de las iglesias conventuales sevillanas, adecuándolas al nuevo gusto "a la romana". A los maestros mayores Juan de Oviedo y Miguel de Zumárraga se les paga "porla vista y traza que dieron de la obra". En dos años,1620-1622, la actividad es incesante, cabe destacar el pórtico, que ejecuta el cantero Diego de Quesada, y la decoración del interiorcon estucos y yeserías donde, además, intervienen entre otros, Hernando de Valladares, que hace los azulejos para el zócalo de la nave; y Francisco Caraballo, en el dorado. De las obras de albañilería se hace cargo Bartolomé Bernal y de la enmaderación de la Capilla Mayor el carpintero Pedro Moreno. (16) A partir de entonces, las intervenciones conocidas no tendrán trascendencia formal.

Una aproximación al espacio desde la percepción

Planos esquemáticosCruzamos el pórtico, entramos y al mirar hacia el altar parece que el espacio de la nave se prolonga y adentra en la Capilla Mayor, donde el juego de luces y sombras y el movimiento de las nervaduras atrapa nuestra atención.

La Capilla Mayor se articula en dos espacios, deslindados por un potente arco sobre ménsulas, similar al arco toral; asimismo, la propia forma centralizada de la bóveda del primer tramo nos lleva a captarlo a modo de crucero frente al del fondo, de menor altura, que podríamos denominar como cabecero. En el crucero el espacio se expansiona, tiende a hincharse, y da la impresión de que sí no tuviera los nervios que la hacen menos ligera, habría que anclarla, para que no ascendiese. El arco toral juega un papel fundamental en el entendimiento del espacio mismo de la nave y está estrechamente ligado al carácterde la Capilla Mayor, pues participa y anticipa su expansión. El arco, de medio punto, se peralta además, y se decora con ménsulas a modo de dovelas que subrayan esa dirección; asimismo, sus pilastras también se decoran con elementos que lo verticalizan, lo estilizan y con ello lo aligeran, como, por ejemplo el capitel que se "estira".

La escala del espacio de la nave es notable y en lo que concierne al arco toral, hay que señalar no solo lo ya citado, sino también cómo se acentúa la verticalidad marcando el final del mismo no en la cornisa, sino en los paños de la armadura, al introducirle una cartela decorativa que rompe aquella, y deja oculto el ultimo tirante. Las capillas desempeñan un papel muy importante en la percepción de la escala, porque, debido a su oscuridad y enmarque dorado, resaltan sobre el muro blanco, encalado y su cercanía al arco toral establece un contraste de escalas con él, que acentúa la verticalidad del mismo, dándole mayor esbeltez. La cornisa del orden bajo se continua hasta el tramo cuadrado de la Capilla Mayor, eljuego de luces, que se produce en sus mútulos, potencia la fluidez entre los espacios, así como la introducción, en dicho tramo de un hueco, semejante a los de la nave. El color ayuda a "recortar" el arco toral; si bien en la Capilla Mayor, se usa solo en la parte superior, incluyendo la cornisa; con ello, sin romper con la continuidad espacial, potencia su identidad frente a la nave. A su vez, se introduce, también,en la armadura de la nave, relacionándola así con las bóvedas.

Si nos colocamos, ahora, en la cabecera de la nave y miramos hacia el coro tres características se desprende de esta visión:verticalidad, luminosidad y al mismo tiempo misterio. Los paramentos laterales predominantemente blancos, que reflejan la luz, se recortan sobre la pared del coro y su altísima celosía y sobre el fondo del coro alto, indefinido en una oscuridad casi tenebrosa nos lleva a esta percepción.

El espacio del cuerpo del templo viene visualmente acotado, principalmente, por sus muros laterales, y el testero tiene cierta autonomía perceptiva, respecto a los muros, es el color fundamentalmente el recurso utilizado, pues en la pared del coro confluyen el dorado de la armadura y celosía y el azul grisáceo del mármol del pavimento, contrastando con la blancura de la cal de los muros. La unidad del testero con el conjunto se intenta con la inserción de los elementos del orden mural bajo en el cuerpo intermedio, pero es casi imperceptible precisamentepor la introducción del color, que remarca cada elemento del testero; mientras que, en las paredes apenas se notan por su pequeño relieve, y crean simplemente un leve movimiento en el muro, originado por los juegos muy suaves de luces y sombras.

Finalmente, los coros se perciben como espacios claramente diferenciados del cuerpo, aunque forman parte un espacio único, que es la nave. Se debe a que la cornisa se interrumpe bruscamente al llega ral coro y la celosía, muy alta y tupida, 17 dificulta la continuidad espacial de la nave, que no se percibe cuando acaba, sumida en la oscuridad.

Su adscripción a un tipo: dificultades, interrogantese hipótesis

Trazado de la Capilla Mayor, Santa Clara y Santa PaulaLos templos de los conventos femeninos de clausura sevillanos se adscriben al tipo que Kubler (18) denomina "de cajón". Tienen una nave de planta rectangular y se muestran en su conjunto al exterior como un paralepípedo o caja de muros que al tiempo define el interior; independientemente del sistema de cubierta adoptado, qué tendrá su volumetría propia, aunque, evidentemente subordinada a aquella. Básicamente responden a tres concepciones espaciales, tres tipos que van asociados al modo en que se cubren los espacios.

Santa Clara se engloba en el grupo de las más antiguas, en las que la Capilla Mayor se cubre con bóveda de nervadura y el espacio de la nave con una armadura de tres paños. Las características de la planta y de sus dimensiones responden a él. La Capilla Mayor,de planta ochavada, es más profunda que ancha y se traza por geometría, partiendo de la anchura de la nave; sus muros tienen medio pie másde grosor que los de ésta, por lo que el espacio resulta con un pie menos de anchura que aquel. La altura es inferior y viene dada por el trazado de su bóveda, cuyo arco crucero arranca a una altura aproximadamente igual a la anchura de la nave y el arco toral "absorbelos quebrados". Asimismo, la caja de muros guarda una proporción 2:3 con la anchura.

Sin embargo, su concepción espacial se aleja enparte de las de ésta familia, cuyo ejemplo más claro es la iglesia de Santa Paula. En ésta predomina el concepto aditivo, y entre los espacios se establece una clara relación jerárquica, donde la Capilla Mayor concentra "el valor" del conjunto, pese a la decoración de la nave. En cambio, en Santa Clara, aunque subyace lo aditivo, la continuidad se establece como un valor sustancial en el conjunto; la jerarquía aparece matizada, pues los espaciosse "contaminan" mutuamente; y si bien, globalmente la Capilla Mayor, es direccional, en ella se establece una articulación compleja del espacio, en la que aparece la centralidad y el sentido ascendente; frente al sentido recogido y continuo de la anterior.

Llegado este momento, cabe preguntarse a qué se debe, por qué la Capilla Mayor presenta una imagen muy alejada de las otras que tambien se cubren con bóvedas de nervadura. En la que, como señalábamos, destaca su gran continuidad con el espacio de la nave; la esbeltez, casi frágil, del arco toral y, sobre todo, la autonomía espacial de la bóveda del primertramo; más aún, al tener la cabecera ochavada.

Esta imagen conecta con la de Nuestra Señora de la Salud, pese a tener bóvedas encamonadas, ya que la estructura de la Capilla Mayor es similar pues las dos cuentan con un espacio a modo de crucero, cubierto con bóveda baída y otro de cabecero, diferenciados por un segundo arco toral.

Si a la planta de la Capilla Mayor se le superpone el trazado geométrico que genera la de Santa Paula, se descubre que es válido, considerando un arco toral de igual sección que aquella y un tramo más (fig.4). Es decir, parece, que estáó estuvo trazada "por geometría".

Observando detenidamente este espacio, se detectan algunos detalles, a nuestro juicio de interés. En el segundo arco toral, las basas de las jarjas son diferentes, circular la del cabecero y cuadrada la otra; detrás del retablo, existe una ménsula y restos de molduras antiguas; los azulejos, junto al arco toral, terminan de una forma extraña y la medida de lo que podría ser un suplemento coincide con la diferencia que existe entre esta pilastra y la de Santa Paula; y las claves no son iguales en los dos tramos (figuras 5,6 ,7 y8).

De todo lo anterior podemos deducir que debió haber una profunda reforma de la Capilla Mayor, si bien en el tramo poligonalde la bóveda apenas se intervendría. Tal vez, en los arcos de forma para convertirlos en unos de medio punto, y en la cornisa. El arco toral cambiaría radicalmente, rehaciéndose conjuntamente con la bóveda de terceletes de planta cuadrada y un nuevo arco toral.

Tenemos noticias de dos actuaciones en la iglesia. La primera es de 1575, cuando se colocan los azulejos, y cabe pensar que para ello sustituirían los baquetones por las ménsulas que aún quedan detrás del retablo. De la segunda, llevada a cabo entre 1620 y 1622, da constancia Sancho Corbacho. 19 Referidas a la Capilla Mayor no hay muchas partidas; queremos señalar tres: "enmaderación de la Capilla Mayor", "dos mil canelones...", "unos niños de yeso que hizo en el arco toral". Las trazas las dan Juan de Oviedo y Miguel de Zumárraga, quien unos años después emite el informe para la reforma de la iglesia de la Purísima Concepción en el que propone un esquema muy similar: una bóveda de planta cuadrada y lo que resta para el retablo o lo que es lo mismo dos espacios: uno a modo de crucero y otro de cabecero. La "enmaderación" y los "canelones" sugieren que se realizó el tejado de la Capilla Mayor. Este sería imprescindible si tuviera una bóveda de yeso. No obstante, también en aquellas fechas se realiza el cobertizo de Santa Paula, sobre la primitiva azotea, por lo que podría obedecer simplemente a una nueva tendencia constructiva. Tal vez la partida de los trabajos de "enmaderación" podría englobar, con aquellos, los correspondientes a la realización de una bóveda, cuya armazón fuese de tablas de madera.

Tras estas observaciones nos inclinamos a pensar que la mencionada reforma se realizaría junto con las que se llevan a cabo en el siglo XVII. Es decir, a nuestro juicio la iglesia se construyó originariamente atendiendo a la concepción espacial propia de lasde su época y en ese siglo se modifica introduciéndole nuevos conceptos con modos antiguos, en un ejercicio admirable de síntesis.

Creemos que una visita al camaranchón de la CapillaMayor nos podría arrojar luz sobre la cuestión. (20) También sería de sumo interés estudiar las cuentas completas de la obra. Asimismo, la existencia de un estribo intermedio nos confirmaría la composición de la supuesta antigua bóveda con dos tramos; por ello, en el lado del jardín de la clausura, habría quebuscar indicios de este, estudiando la parte baja del muro y, si es preciso, haciendo una cata en medio del tramo comprendido entre los dos estribos rectos.

Para finalizar

La iglesia de Santa Clara, por tanto, posee un extraordinario interés arquitectónico que radica no ya en su indudable belleza, en la delicadeza física y compositiva de sus elementos o en la admirable maestría de los artífices que en ella intervinieron, por citar algunas de sus cualidades, sino sobre todo en su valor de síntesis, de integración de modos de concebir, de modos de construir, de lo nuevo y de lo antiguo. Mestizaje de formas y conceptos, riqueza, pluralidad,acuerdo,... que en definitiva refleja lo mejor de nuestra cultura andaluza.

Un lugar de silencio como pocos en Sevilla, un ambiente ideal para esa parada de la que está tan necesitado el hombre actual, enrolado en una sociedad de prisas, productividades, del tener, tener,...y no tener paz.

No quisiéramos pensar, ni por un instante, que el silencio de la contemplación, ahora roto por las obras, vaya a dar paso al silencio de la muerte o a una transformación excesiva.

Bibliografía

 

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